5 estrategias para vencer la pereza

Pereza, desidia, desmotivación…llámalo “x”. Puede que tu problema no sea este, sino que simplemente estés tan atareado y agobiado con todo lo que tienes que hacer que al final el resultado siempre es el mismo: pasividad ante las tareas pendientes.

El resultado de esta pereza, de no hacer eso que tenemos que hacer o hacerlo con desgana, tiene consecuencias directas sobre nuestra calidad de vida. Además, el sentimiento de culpa afecta a nuestra autoestima.

Vencer la pereza es bastante más fácil de lo que puede parecer. Solo hace falta tomar la decisión de hacerlo y poner en práctica algunas sencillas estrategias.

¿Cómo vencer la pereza?.

Las siguientes estrategias te servirán en cualquier situación y podrás obtener resultados prácticos rápidos.

 

Las cosas simples primero

Aunque parezca obvio es necesario recordar que para hacer algo hay que empezar a hacerlo. No sirve de nada que pienses que tienes que hacer algo mientras no lo hagas.

El problema es el bloqueo que acompaña a la pereza: “¿por dónde empiezo?” No te compliques el día y comienza por lo más simple.

 

Poco a poco

Otro de los grandes problemas que nos bloquean y nos hacen entrar en modo pereza es que las tareas son tan grandes que nos saturan. Para ello lo mejor es dividir las tareas en tareas más pequeñas y así reducir la presión y mantenernos motivados.

 

Primero divide la tarea en 3, 4 o 5 partes  Lo ideal para obtener buenos resultados sería dividir todo en pequeñas partes y planificar su ejecución.

 

Haz una lista de tus tareas pendientes

A veces nos encontramos en situaciones caóticas con un montón de trabajo pendiente.

Para solucionar esto, siéntate un momento y anota lo que tienes que hacer en una lista: anota todo en un papel que puedes colocar en un corcho, por ejemplo. Regálate este momento previo para definir lo que tienes por delante.

 

Con esta lista delante ya puedes decidir. Elimina las tareas innecesarias y deja las tareas menos urgentes para otro día. Luego, coge la tarea más sencilla, la que menos tiempo te lleve y da ese primer paso.

 

Adiós a las distracciones

Normalmente las distracciones son el origen de la pereza y la única razón por la que decidimos aplazar las tareas para otro momento.

Sea lo que sea aquello que te distrae, elimínalo. Asegúrate  de que una vez que hayas comenzado con una de las tareas no haya nada que te distraiga. De sobra sabes lo que es, para esto no vas a tener que hacer un gran ejercicio de autoexploración.

 

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